Minatitlan 4 de Agosto de 1889
MINATITLAN, 4 de Agosto de 1889
..En el momento de salir de la casa a las 11, paso el tren de caballos* que me dejo en la estación.. Subí y partimos inmediatamente!
Me fui hasta Medellín y desde ahí por tren de caballos a Alvarado, adonde llegue en la noche. La mañana siguiente seguí con el barco río arriba hasta Tlacotalpan, donde estuve ocupado unos días. Luego alquile una canoa, que es una lancha muy usada aquí, angosta y muy larga, con la que viaje 20 horas por el río San Juan! Caray, este Domingo no lo voy a olvidar nunca! ¡Desde las 3 de la mañana hasta las 9 de la noche, apretujado en esta canoa, donde no me podía mover ni a
la izquierda ni a la derecha! Estaba acurrucado debajo de un toldo, bajo un espantoso solazo todo el día. La comida la cocine yo con ayuda de los dos lancheros y los mosquitos. ¡Te juro que en estos momentos pierdo todas las ganas de viajar! **
Mi único solaz este día era una botella de Coñac y un paquete de periódicos. Así que a las 9 de la
noche llegue a Alonzolazaro, adonde había citado por telégrafo desde Tuxtla un mozo y caballos.
Allá pase la noche en una caballeriza, acostado sobre una tabla cubierto con la piel de un buey. A la mañana siguiente le deje mi equipaje a un arriero para transportarlo con mulas a San Andrés Tuxtla. Yo con el mozo tomamos camino a Tuxtla a caballo, donde llegamos a las 5 de la tarde. Como los arrieros no pueden recorrer demasiada distancia en un día, tuve que esperar al mío y pude descansar. Ya había estado ahí el año pasado, así que conocía a algunas personas y la pase muy bien. Además hice una excursión con algunos amigos al “Gran Salto de Catemaco”. Es una cascada fabulosa mas o menos a dos horas de San Andrés. Ahí este río Grande se parte en tres brazos que caen de una altura de 50 o 60 metros con gran estrépito en una barranca, para luego seguir como una cinta de plata espumosa. Primero admire esta maravilla desde arriba, luego trepe por el muro vertical hasta el fondo del barranco que esta completamente lleno de vapor de agua. El espectáculo era tan cautivador que no me cansaba de admirar esta belleza. Estaba tan absorto en mis ensueños, que no me di cuenta como encima de mi se juntaron nubarrones negros y solo desperté cuando me cayeron grandes gotas encima. Por cierto ahora, durante la época de aguas, no pasa un día sin que llueva. Trepe lo mas rápido que pude adonde mi compañero se había quedado con los caballos, quien me recibió con un torrente de recriminaciones. Naturalmente llegamos completamente empapados de regreso a San Andrés.
Desde ahí me fui por unos caminos tan terribles como no te puedes imaginar, a Acayucan y desde ahí a Jaltipan. De Jaltipan me vine hasta aquí, donde llegue hoy hace ocho días. Todos los negocios los cerré durante Lunes y Martes y desde entonces dedico todo el día a comer, beber, pasearme, leer y escribir cartas. Hoy en la noche se supone que va a llegar un barco costero, el que me llevara el Lunes de regreso a Veracruz. Espero que entonces ya no me manden tan pronto de viaje. Estoy harto. Veracruz me gusta mas que nada, a pesar del terrible clima y los derredores tan feos….
· Los trenes de caballos son eso: son tranvías o trenes jalados no por locomotoras sino por caballos. Son anteriores a los tranvías eléctricos y se usaban en paisajes demasiado difíciles para locomotoras.
· Un viaje parecido menciona ya en una carta del 16 de Agosto 1888, un año antes, así que no puede ser el mismo viaje, pero si la misma travesía.


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